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La climatología de la primavera está íntimamente unida a los cambios bruscos de tiempo y a las tormentas repentinas. La falta de previsión puede dañar seriamente el trabajo que hayamos desarrollado en nuestra terraza o jardín, puesto que una granizada o una lluvia fuerte, aunque de escasos minutos, pueden destruir nuestro proyecto. Hay algunos consejos esenciales que evitarán en gran medida que eso ocurra.
En primer lugar, si sabemos o prevemos una tormenta, lo primero que deberemos hacer es no regar las plantas, puesto que ya recibirán una dosis de agua abundante cuando llueva. Drenaje Las macetas o jardineras deberán estar provistas de un buen drenaje que facilite la evacuación del agua sobrante. Conseguiremos un buen drenaje colocando piedras o trozos en el fondo de la maceta y a continuación, una capa generosa de gravilla. Si las raíces están demasiado tiempo en contacto con el agua, podrían podrirse y nuestra planta perecería en los próximos días. Para saber si hemos hecho un buen drenaje, será suficiente con cavar un agujero profundo en el jardín, llenarlo de agua y calcular el tiempo que tarda en desaparecer. Si el tiempo que tarda en desaparecer es superior a una hora, deberemos añadir más arena o grava para corregir el drenaje insuficiente. Protección externa La lluvia ingente daña también los tallos, hojas y flores, de modo que no sólo deberemos ocuparnos de las raíces, también será importante proteger bien la parte externa del vegetal. Para ello, será suficiente con cubrir las plantas, árboles o flores con un plástico que las rodee. Siempre deberemos vigilar que no queden zonas del plástico sin tensar, puesto que podría ocasionarnos problemas por acumulación de agua. Evitar el encharcamiento El agua de lluvia, cuando cae a borbotones, puede llegar a encharcar el suelo de nuestra terraza o balcón. En este caso, bastará con alzar macetas y jardineras mediante tacos de madera que dispondremos en la base. Así evitaremos que la planta reciba un exceso de agua y, junto con un buen drenaje, facilitaremos la evacuación del excedente. Guardar el agua de lluvia El agua de lluvia es pura, sin cal, y muy favorable para infinidad de especies. Si disponemos de algún recipiente con el que la podamos recoger, nos servirá para regarlas durante una temporada. Este tipo de agua nos será muy útil con rododendros, azaleas o brezos además de constituir un buen proyecto para las plantas de interior. Si disponemos de un bidón suficientemente grande para recogerla, deberemos tomar la precaución de vaciar siempre la primera que caiga, puesto que podría tener algunos elementos en suspensión procedentes de la atmósfera.
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