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Boletín

Los Geranios

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Casi estamos a las puertas de la primavera, que es la estación por excelencia para el cultivo de todo tipo de vegetales en nuestras latitudes. Una de las plantas más populares que podemos encontrar en la mayor parte de balcones de los pueblos y ciudades es el geranio. Aunque este nombre no es del todo exacto. Quizás deberíamos llamarlos “pelargonios” porque en realidad los que conocemos como geranios son plantas del género Pelargonium y no del Geranium como correspondería.

  

 

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VARIEDADES DE GERANIOS

Sea como fuere, el género pelargonium incluye unas 230 especies y cada año aparecen nuevos tipos. La variedad es tan grande que tenemos más que simples flores blancas o rojas: hay infinidad de colores y formas entre las que escoger. Esta variabilidad nace en el siglo XIX, cuando los geranios adquirieron una gran popularidad y los botánicos de la época se dedicaron a crear numerosos híbridos en función de las diferentes modas del momento. Para el cultivo actual podemos distinguir cuatro grupos básicos de geranios o pelargonios:

- Los “geranios” comunes, conocidos como “pelargonios zonales” debido a la franja de color que corona sus hojas acorazonadas. Los colores de sus flores son muy variables, del blanco al rosa y del rojo al violeta según el tipo. Se cultivan en jardín y en macetas y en ambientes óptimos pueden llegar a los 2 metros, aunque es raro verlos en zonas de heladas.

- Los “geranios” trepadores, mejor denominados pelargonios hederiformes, por las hojas en forma de hiedra, son de porte caído y son muy populares para jardineras de ventanas, balcones y como plantas colgantes. Se pueden atar a una vara para que suban si nos interesa.

- Los pelargonios grandifolios, menos conocidos, presentan porte arbustivo y troncos leñosos.

- Los pelargonios de hojas aromáticas: últimamente se están haciendo muy populares debido a la aromaticidad de sus hojas. Poseen flores insignificantes pero sus hojas, al ser frotadas, emanan perfumes muy diversos como el limón, el alcanfor, la naranja, la manzana, la melisa o la fresa.

 

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CULTIVO DE GERANIOS

El cultivo de los pelargonios o geranios no precisa de una gran destreza. No son plantas propensas a las plagas ni a las enfermedades y tampoco son muy exigentes. Tan solo necesitan un suelo bien drenado y mucha luz. La época ideal de plantación en exterior es la primavera. En interior, florecen durante prácticamente durante todo el año. Debemos asegurarnos de que ha pasado la época de heladas. Debemos plantar el geranio mejor en macetas estrechas para favorecer su floración. Un buen drenaje, compost y esperar que arraigue y se endurezca bien. Debemos cuidar que el cambio de temperatura (planta de invernadero a maceta exterior) no sea muy brusco. También podemos usar la técnica del esqueje. Gracias a su fácil enraizamiento, podemos usar los extremos de los tallos verdes de una planta existente para insertarlos en nuestra maceta con compost. Tomando los esquejes en pleno verano, enraizarán en dos o tres semanas sin necesidad de hormonas.

  

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RIEGO

El pelargonio o geranio es una planta muy resistente a la sequía. La abundancia de agua puede ser la peor de sus plagas y puede acabar matándolo. El riego máximo recomendado en pleno verano es de unas dos o tres veces a la semana, mientras que durante las épocas más frías se recomienda no regarlos. También es recomendable añadir abono de vez en cuando con un fertilizante líquido con mayor contenido de potasio que de nitrógeno.

 

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PRINCIPALES PROBLEMAS

Los principales problemas del pelargonio o geranio suelen ser el exceso de agua o de abono. En interior o zonas poco ventiladas también puede aparecer el pulgón y la mosca blanca. En el caso de las plagas se puede intentar usar un insecticida pero para el resto de problemas puede no haber solución. La mejor forma de cultivar los geranios es mantenerlos en un sitio aireado, iluminado y aprendiendo a mantenerlos a raya de agua para que vivan a su aire. Ahora sólo falta coger una maceta, un buen drenaje, un saco de compost y…. ¡a cultivar pelargonios!