La hiedra, liana abrazadora |
![]() Su belleza se utiliza para decorar interiores, jardines e incluso fachadas. Y en sus orígenes, los antiguos celtas la utilizaban como elemento básico para hacer encantamientos de amor y fidelidad. Además, se cree que el lugar en el que crezca o se siembre hiedra quedará protegido contra las fuerzas negativas y los desastres. Toma pues, buena nota.
Se conocen siete especies de hiedra, de las que únicamente dos son las más comúnmente utilizadas como plantas de interior: H. Helix y H. Canariensis o hiedra canaria. Ambas y sus diferentes variedades se utilizan tanto en formas colgantes como en macetas de mesa o plantas de jardín. De la especie H. Helix se pueden encontrar diversas variedades, desde las que cuentan con hojas en forma de simple escudo a aquéllas con la hoja estrellada. También hay variedades con hoja complemente verde, otras variegadas e incluso con complejas mezclas de blanco, crema, gris, verde y amarillo. Las más populares se conocen como Chicago y Pittsburg, y presentan hojas con cinco lóbulos complemente verdes. Respecto a la especie H. Canariensis o hiedra canaria, existe la menos popular, con hojas totalmente verdes, o la más conocida bajo el nombre de Gloria de Marengo, de hojas variegadas.
La hiedra es una planta de desarrollo rápido, y puede crecer de 30 a 46 cm al año. Para que crezca con vitalidad, deberás colocarla en lugares que se encuentren entre los 12 y los 20 ºC y que cuenten con mucha luz solar pero sin incidencia directa, ya que sus hojas pueden resultar dañadas. Si optas por una hiedra de interior, en invierno no coloques la maceta cerca de la calefacción, desprende demasiado calor para esta planta. Es más, si cuentas con calefacción en la habitación, pulveriza tu hiedra diariamente en los meses de frío, y dos veces al día en verano. Por el contrario, el riego debe ser moderado: dos veces por semana en verano y una en invierno. Para que la planta resulte compacta y densa es bueno recortar las puntas 1 ó 2 veces al año, preferentemente al final del verano o en el momento de hacer el cambio de maceta. Respecto a la multiplicación, ésta se realiza mediante esquejes apicales del tallo de entre 7 y 10 cm de longitud, o mediante esquejes de uno o tres nudos con hojas. Colócalos directamente en la maceta donde se vayan a cultivar para evitar pérdidas en el trasplante. La facilidad y el tiempo de enraizamiento oscilan según las variedades, con mayor rapidez para las verdes que para las variegadas. Recuerda mantener una temperatura ambiente de unos 20ºC y pulveriza a menudo.
Las tres principales enfermedades que puede presentar una hiedra son: bacterias, antracnosis y negrilla. En el caso de las bacterias, éstas se pueden presentar como manchas en las hojas o como depresiones en el tallo. Esta enfermedad puede ir acompañada o seguida del ataque de hongos que producen las manchas en las hojas. Evita mojar el follaje. En el caso de la Antracnosis, que percibirás también por manchas y moteados en las hojas, córtalas y quémalas, y el resto de la planta pulverízalo con fungicidas. La negrilla es un hongo de color negro que se asienta sobre la melaza que excretan Cochinillas y Pulgones. Eliminando estos dos parásitos, no aparecerá. Por lo que a otros trastornos se refiere, deberás estar atento al color de las hojas. Si en verano están pálidas deberás cambiarla de sitio, pues con toda seguridad estará recibiendo rayos solares directos y nocivos. En el caso de hojas secas y arrugadas deberás rociarla diariamente para aumentar la humedad, puesto que padece demasiado calor y sequedad. Si las hojas se vuelven negras se tratará de un exceso de agua que solventarás con dejarla secar antes de volverla a regar. Finalmente, si las hojas variegadas en blanco o en amarillo se vuelven completamente verdes, deberás situarla en un sitio más iluminado, ya que puede ser por falta de luz o también por exceso de abono. En este caso no la abones hasta la primavera siguiente.
La hiedra cuenta con diversas aplicaciones terapéuticas. Por vía externa, la decocción de sus hojas sirve para aliviar dolores reumáticos o neurálgicos y se utiliza como antipiojos, así como para el tratamiento de la celulitis. Tiene también propiedades antiespasmódicas, sobre todo a nivel bronquial, vasoconstrictoras, anticoagulantes y antibióticas. Tambien tiene un probado efecto antitusígeno y expectorante, pero su alta toxicidad hace de ella un remedio peligroso.
Así pues, si sigues estos consejos y prestas atenciones a las modificaciones de tu planta, además de limpiarla y aplicarle abrintallador una vez cada dos o tres meses, podrás conservar la belleza y vitalidad de tu hiedra durante muchos años.
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