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Boletín

Islas Mauricio

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Isla Mauricio, sus mil y una caras
Cuando uno llega a la isla de Mauricio le invaden mil i un instintos.

Una película de humedad mezclada con aromas especiales atrapan al viajero sólo con pisar este pequeño país, a 800 quilómetros de la isla de Madagascar, tan lejos de África y tan cerca de Europa.

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Heredera indiscutible de sus colonizadores franceses y británicos, Isla Mauricio alberga entre las principales riquezas naturales el jardin botánico del Sir Seewoosagur Ramgoolan, en la localidad de Pamplemousses. Allí el visitante se pierde en un mundo vegetal majestuoso. La visita a los jardines es gratuita a pesar de los muchos viajes que ofrecen diferentes compañías de turismo locales en esta dirección. El taxi o el autobus puede ser una buena alternativa para visitarlos e impregnarse de la cultura local. El autobús es barato y muy popular entre los mauricianos. Subirse en uno es penetrar realmente en su cultura. En cada parada, una gran variedad de gentes con signos indiscutibles de la mezcla de razas que albergan Isla Mauricio, esperan la llegada del transporte público. Prácticamente el 50% de la población es hindú. Tambien hay importantes colonias de chinos, que mezclados con los mestizos y con los orihundos de las islas, forman una singular paleta de rostros con ojos achinados y rasgos índios.
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Una de las visitas obligadas de Isla Mauricio es el el jardin situado en Pamplemousses que sorprende principalmente por sus lirios gigantes, procedentes del Amazonas, que regalan enormes flores que mutan su color a lo largo del dia. Entre las especies más admiradas cabe destacar el árbol de Buda, de 200 años de antigüedad o el árbol de los cristianos, del que cuelgan hojas cruzadas como crucifijos. Tambien es interesante cerrar los ojos y dejarse seducir por los aromas de sándalo o nuez moscada que perfuman el ambiente. Algunas de las especies animales de la isla se pueden admirar en cautiverio.
A nivel gastronómico, Isla Mauricio ofrece la misma variedad que despliega en sus gentes. El turista podrá disfrutar de platos tan diversos como algunos de alta cocina francesa, mezclada con la británica, la china o la criolla, siempre enriquecida por una amplia variedad de frutas y verduras de excelentísima calidad.

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Cuando visitar la Isla
El verano de Mauricio es la época de lluvias y se extiende de diciembre hasta abril. Las temperaturas alcanzan los 35 grados. En invierno, las temperaturas son más moderadas, rondan los 28 grados.

Moneda
En Isla Muricio usan la Rupia Mauriciana.

Transporte
Una gran red de autobuses cruza toda la Isla. Medio de transporte interesante para hacer una ruta itinerante. Cada hotel tiene unos taxistas asignados, de modo que tienen la exclusiva de esos clientes. Por consiguiente, los precios estan muy establecidos, son mucho más caros saliendo del hotel que parando un taxi en el medio de una carretera. El problema es que muchos hoteles estan aislados y es necesario desplazarse unos metros para poder escabullirse de los serviciales taxistas, que normalmente montan guardia a la entrada del hotel para evitar que les quiten el negocio.

Playas
Hay diferentes playas y excursiones para poder disfrutar de la Isla en su máximo esplendor. La Ille Plate es una de las estrellas. Se puede realizar snorkeling, visualizar delfines e incluso visitar unas suntuosas cascadas en lancha para finalizar la jornada con una barbacoa y baile de nativos.
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Como llegar a la Isla
Air France tiene vuelos directos entre París y la capital de Isla Mauricio, Port Louis. El trayecto es de unas 11 horas.

Alojamiento
La Isla ofrece una alojamiento diverso, mayormente de gama alta. Muchos franceses alquilan una mansión delante de la playa. Es muy popular entre franceses pasar algunas vacaciones hivernales en Isla Mauricio. Famílias enteras, incluso con bebés pequeños, suben al avión buscando unos días de playa, sol, tranquilidad, cocina e idioma conocido, como les ofrece Isla Mauricio.
Desde España es más habitual reservar este viaje en un paquete que incluye avión, hotel y traslados. Sale más costoso, pero en realidad, los hoteles bien se lo merecen. La gran mayoría ofrecen habitaciones amplias, delante del mar y de las magníficas puestas de sol de Isla Mauricio.