 Durante los meses de verano, algunas flores muestran su máximo esplendor. Es el caso de la Lavanda, que luce sus preciosas espigas moradas.
Lavanda En los campos de la Provenza francesa se extienden grandes extensiones de plantas mecidas por el viento. De ella se extrae una fragancia que permite fabricar todo tipo de jabones, perfumes y cremas. En España, la lavanda o el espliego es una especie muy extendida, aunque no se la cultive a nivel industrial. En las zonas áridas y secas de montaña crece espontáneamente en los rincones más recónditos. Junto con otras plantas medicinales y aromáticas, la lavanda es hoy una planta ornamental muy valorada en la mayoría de enjardinamientos: es decorativa, fácil de cuidar y desprende un agradable aroma. Si quereis poner lavanda en vuestro balcón, lo primero que teneis que tener claro es que esta planta gusta de sol. Si la situais en pleno sol, más intenso será el color de sus flores. Además, un truco poco conocido de la lavanda es que espanta los pulgones, de manera que si teneis alguna planta infestada, no seria mala idea situar una maceta con espliego a su lado. Será una buena aliada para luchar contra el pulgón.
Azahar Otra flor muy vinculada al verano es la flor de azahar, o del naranjo. Importada por los árabes, esta flor gusta del clima mediterráneo. Tal como su nombre en árabe indica, al zahar quiere decir flor blanca. Del naranjo se aprovecha todo: los frutos y la flor. Para recolectarla de manera óptima, el mejor sistema es poner unas lonas bajo el árbol y esperar que caigan los pétalos. Es muy recomendable hacer agua de azahar mezclando un puñado de flores secas maceradas en agua fresca durante todo un día. Del mismo modo también es posible preparar infusiones que básicamente mejoraran los dolores menstruales y los dolores de cabeza.
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