Ajardinar la piscina |
![]() Las plantas en la piscina tienen una tarea difícil: soportar el sol de lleno y altas temperaturas, sobrevivir a los productos químicos que contiene el agua o tolerar el ir y venir de los que nos bañamos. Además, estas plantas deberán tener un sistema radicular poco invasor, esto es, no podremos plantar especies cuyas raíces se extiendan desmesuradamente como son, por ejemplo, los plataneros. Incluso en el momento de la elección deberemos plantearnos aquellas flores y arbustos que no sean peligrosas para un cuerpo desnudo, que no posean pinchos, manchen o sean urticantes, y que no ensucien demasiado el agua, por lo que nos decantaremos por las especies perennes frente a las caducifolias. Una vez tengamos claro esto, es el momento de plantearnos el uso que queremos darle a las plantas de nuestra piscina, puesto que podemos buscar distintos efectos: intimidad, vistosidad o estética. ![]() Árboles ![]() Los arbustos permiten crear zonas de intimidad dejando pasar el sol. Una de las especies más usadas es el laurel, o en general toda la variedad de juníperos como son el enebro chino o común. El sencillo boj también es otra opción, aunque atrae mucho pequeñas moscas y mosquitos. Si además queremos dar un toque de exotismo des del portal del jardín también os recomendamos la flor ave del paraíso. Flores ![]() Otro elemento indispensable de nuestra piscina es el césped que la rodea. Deberá combinar dos funciones: ser mullido y agradable a los pies descalzos y además resistente. En general, las variedades más resistentes son menos suaves al tacto, por los que lo mejor será hacer una mezcla de semillas que contenga festuca rubra cespitosa, la variedad inglesa ray grass y sobretodo poa pratensis, una de las variedades que requiere menos mantenimiento.
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