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Potos, un gran amigo del hogar

potos
Planta habitual en muchas casas, fácil de cuidar i de rápido crecimiento y multiplicación. El potos es un icono de las casas mediterráneas y como sobrevive bién a pocos cuidados, no acostumbramos a mimarlo. Si quieres saber más sobre esta discreta pero magnífica planta ornamental, continua leyendo este artículo.

El potos es una planta de interior que requiere un lugar luminoso, aunque es mejor evitar el sol directo puesto que en ese caso palideceria. Si por el contrario la privamos de luz, su primera reacción sería perder el color amarillo tan característico de sus hojas. En lo que se refiere a la temperatura, el potos gusta de un lugar cálido cuya temperatura no descienda nunca más allá de los 10 ºC.  Si llegaramos a este extremo, el potos perdería las hojas y se convertiria en pasto de los hongos. La temperatura ideal para tener la planta en óptimas condiciones es la que varía entre los 15 y los 20 ºC.

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Otro de los interrogantes más habituales sobre el cuidado de las plantas es la frecuencia del riego. En el caso del potos debemos pulverizar el follaje de vez en cuando, poniendo especial atención en no hacerlo con agua caliza para no manchar de blanco sus hojas. El potos es una planta que no se debe regar mucho, porque es sensible al exceso de agua y tiende a podrirse. Es mejor dejar secar el manto entre riego y riego, puesto que el consejo del portaldeljardin en este caso es que es mejor quedarse corto que pasarse con el agua.

Si queremos abonar la planta para que luzca más bella, deberemos hacerlo cada 15 días en verano, especialmente en verano y cuando las hojas amarilleen. Esto nos indicará que la planta carece de hierro en el sustrato y la mejor solución es aportar un fertilizante llamado quelatos de hierro, que tiene una alta proporción en este elemento.

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El potos es una planta que tiende a acumular manchitas blancas sobre sus hojas cuando la pulverizamos, por lo que es aconsejable limpiar las hojas frecuentemente con un paño húmedo, puesto que dejará respirar mejor a la planta y lucirá más bonita en el espacio que le hayamos asignado.

Otro de los temas importantes a tratar sobre el potos es la necesidad de poda. Para evitar que la copa se vaya quedando sin hojas a medida que vaya creciendo la planta, lo mejor es ir despuntado las ramas todos los años para favorecer que se ramifique más.

Y para finalizar, destacaremos los problemas más habituales que nos podemos encontrar con un potos. Si las hojas y los tallos se arrugan y caen es que la planta ha pasado frio. Ya hemos dicho que odia las temperaturas por debajo de los 10ºC. Si las hojas están amarillas y lacias, es que debemos regar más, seguramente el sustrato estará excesivamente seco. Si el potos nos pierde color y va eliminando los ricos matices amarillos, es que debemos darle más luz, pero sin sol directo. Si por el contrario, las hojas se nos vuelven amarillas por completo es que hay carencia de hierro, ya hemos dicho que los quelatos son una buena solución en este caso. El exceso de riego, mal amigo del potos, lo detectaremos en el momento en que las hojas presenten manchitas de color marrón.

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Al potos le pueden afectar las cochinillas (presenta hojas amarillas y deformes), la araña roja (detectaremos pequeñas telarañas e insectos), hongos (se pudre el tallo y las raíces) y bacterias (generalmente presentan manchas acuosas). En cualquier de estos casos la mejor solución es dirigirse a nuestro garden de confianza y adquirir un producto que pueda eliminar cada enfermedad.