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Boletín

Los árboles frutales en primavera

frutales
Durante este mes los árboles, como la mayoría de las plantas de nuestras latitudes, comenzarán a “despertar” de su letargo invernal. Esta es la mejor época para pensar en los árboles frutales. Ahora es el tiempo del abonado del suelo o de la plantación, si es que queremos tener nuestro propio árbol frutal.

  

 

 

Flor del manzano
FRUTALES INDUSTRIALES
Como en el resto de cultivos dedicados a la producción de alimentación en cantidades industriales, los árboles frutales han ido siendo seleccionados para conseguir variedades altamente rentables. Esto ha primado la alta productividad a la calidad en el gusto de la fruta. Por eso si tenemos la ocasión de tener nuestro propio árbol frutal deberemos escoger variedades no industriales y que posean mejor gusto sin requerir excesivos cuidados.

  

 

LA FERTILIDAD DE LOS FRUTALES

Flor del manzano
Debemos tener en cuenta que no todos los árboles fructifican por sí solos. Las especies denominadas autofértiles fructifican regularmente aunque estén plantadas en solitario. Es el caso de los melocotones, los albaricoqueros, las nectarinas o los cítricos. Por otro lado tenemos las especies autoestériles, que necesitan la cercanía de alguna otra variedad de la misma especie para fecundar las flores y fructificar. Es el caso de los manzanos, los perales, los cerezos y los almendros. En todo caso, para una mayor variabilidad y producción de frutas siempre será mejor conseguir que nuestro árbol se polinice con otro de su misma especie.

  

 

Manzanos
PLANTACIÓN DE NUESTRO ÁRBOL FRUTAL
Una vez hayamos seleccionado la especie que deseemos, tanto por su calidad en el gusto de los frutos como por su tipo de fertilidad, deberemos comprar nuestro árbol. Los frutales se venden normalmente con la raíz desnuda o embalada en turba. Deberemos plantarlo en el período de reposo vegetativo pero asegurando que no haya heladas ni tampoco lluvias copiosas. Es decir, en nuestro caso, la época ideal será durante el mes de marzo si se reúnen las condiciones mencionadas. Si no queremos depender tanto de las condiciones climatológicas naturales, podemos apostar por comprar un árbol frutal en contenedor. Esto nos permitirá prolongar el período de trasplante asegurando la supervivencia de nuestro árbol. El drenaje y la esponjosidad del terreno donde queramos plantar el árbol es básica para el éxito de la operación. Deberemos cavar un agujero lo más amplio posible para luego rellenarlo con material que evite la compactación y permita que fluya el aire. Esto favorecerá la extensión de las raíces, que son el elemento básico de cualquier árbol. Una mezcla de arena con compost será una buena solución para rellenar nuestro agujero. En la base del mismo, deberemos instalar un buen drenaje para evitar el encharcamiento del agua. El riego, regular pero sin excesos, durante los primeros tiempos tras la plantación es fundamental para asegurar el arraigo correcto del árbol. Deberemos mantener cavado y limpio el terreno en la base del tronco para facilitar la tarea de regar.

 

Peral en flor
 
Flor del melocotonero
 
 

  

Plantado un frutal
EL ABONADO
Como ya hemos mencionado, el final del invierno y las puertas de la primavera son el momento clave para realizar el abonado de la tierra donde tenemos nuestro árbol frutal. Esta operación es básica para garantizar la producción de fruta. A partir de ahora hasta la maduración del fruto, pasando por la floración en sus diferentes fases, el árbol necesitará mucho alimento, “comida”, y es ahora cuando debemos comenzar a proporcionársela. Un buen abonado adecuado a cada especie permitirá que nuestro árbol esté sano y comience la floración con energía. Así que preparaos y preparad vuestro frutal. Y si no lo tenéis, plantadlo ya. Antes de que sea demasiado tarde.