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Boletín

Los Minerales de la Tierra

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Nuestra fuente de minerales está en los suelos que cultivamos. La lluvia los disuelve y los hace biodisponibles, pero a la vez transporta gran parte de ellos hacia el mar empobreciendo el suelo. Antiguamente, los cultivos estaban en los cauces de los ríos donde se acumulaban los minerales.

Entonces había buena disponibilidad de agua, pero ahora necesitamos productividad. Como consecuencia de esto, los suelos padecen dos tipos de erosión: la erosión física, fruto de un continuo lavado, además de una erosión bioquímica, es decir, el suelo se empobrece de minerales a causa de las cosechas intensivas. Actualmente, los fertilizantes que hay en el mercado sólo reponen al suelo de 3 a 6 tipos de minerales cuya función es única y exclusivamente cubrir la función del crecimiento de los vegetales y las plantas. Aún así, algunas hortalizas como los tomates, los guisantes o las zanahorias utilizan alrededor de 25 elementos, de la misma forma que frutas como las manzanas, peras o melocotones pueden llegar a alcanzar los 30. Anualmente los continentes aportan un total de 4 billones de toneladas de minerales al mar. Puesto que el mar es un sistema en equilibrio, cualquier elemento sobrante o introducido en exceso, precipita y se va al fondo para garantizar su nivel y concentración. En cambio, en la tierra sucedo todo lo contrario. Ante la ausencia de un determinado elemento por lavado, puede tener consecuencias relacionadas con la absorción de otros elementos e incluso el aporte masivo de fertilizantes convencionales, a la larga, puede incrementar la velocidad de lavado de los oligoelementos. Otro dato curioso es el referente al análisis cuantitativo de nuestra sangre, que tiene un perfil muy similar al análisis de los elementos en el agua del mar, incluso en lo que concierne a la concentración de sal. Que práctica debemos seguir para nuestros cultivos y plantas, el debate entre orgánico e inorgánico lo podríamos reducir en:

- Los “Orgánicos” – su práctica es correcta pero una teoría poco clara, primero calidad después cantidad, mayor aporte en número de elementos, pero sólo aquellos que los organismos previos absorbieron.

- Los “Inorgánicos” se basan en una teoría química correcta, pero la práctica un poco errónea, productividad máxima, pero sólo aporte de los elementos necesarios para el crecimiento.

Fuente bibliográfica: ENERGIA MARINA AGRICULTURA, MAYNARD MURRAY, M.D. Ed. ACRES U.S.A. 2003

 

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CHUPIFANG

Encontramos un nuevo producto en el mercado, el producto chupifang, la combinación de éstas teorías, por un lado el aporte orgánico de la turba, y por otro el inorgánico del fango fósil, que tiene por origen un antiguo mar fosilizado de la era del Eoceno. Este nuevo producto nos ofrece aquellos elementos que nuestra tierra habrá agotado por el continuo riego. Usando éste producto unimos las teorías para remineralizar y abonar dando a las plantas sus necesidades de alimento y microminerales.