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Boletín

Las Dalias

dalia
Procedentes de México durante el siglo XVIII, se trata de una de las especies de flores más apreciadas durante la época victoriana, donde alcanzaron su máximo esplendor por sus cientos de variedades y colores. Las dalias siguen siendo hoy en día flores muy preciadas por su gran vistosidad, colorido y tamaño.

 

 

 

 

 

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UN POCO DE HISTORIA

Se cree que la dalia procede de ciertas regiones de México, concretamente en lo que hoy es el Estado de Morelos, situado en el centro del país, al sur de la capital federal. De hecho, la dalia está considerada la flor nacional de México. Los aztecas la cultivaron bajo el nombre de “xicamiti”, palabra cuyo significado podría traducirse como “la flor de camote” porque la planta se reproduce por bulbos. Su uso era alimenticio por sus tubérculos. Tras la colonización, los españoles, que denominaban a esta planta “jicamite”, la llevaron a Europa también con el fin de convertirla en fuente alimenticia. Pero el destino que finalmente se le dio al nuevo vegetal lo iniciaron los belgas, que obtuvieron incontables variedades para el uso decorativo de sus flores. La nueva flor recibió el nombre de dalia en honor al ilustre botánico sueco Anders Dahl.

 

 

LA PLANTA

La dalia es una planta de la que se han desarrollado cientos de variedades. Desde las globosas y las de flores pequeñas, muy populares en la época victoriana, hasta las más conocidas hoy en día con flores grandes y de tipo cactus. Las tallas también son muy variadas, y van desde las enanas (30 centímetros de altura) hasta las gigantes, que pueden superar la talla de una persona adulta. La época de floración también es un atractivo añadido porque su máximo apogeo está cuando la mayoría de flores están perdiendo el esplendor, es decir, desde mediados de verano hasta los primeros fríos. Su cultivo es muy adaptable al tipo de suelo y situación lo cual permite cultivarla en una gran variedad de substratos así como a pleno sol o también a media sombra.

 

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EL CULTIVO DE LAS DALIAS

Para cultivar la dalia podemos recurrir a los tubérculos (los hay para suelo o para maceta), los esquejes enraizados (plantas en macetas) o bien mediante semillas. Para los tubérculos deberemos  plantarlos al comienzo de la primavera haciendo un hoyo de 15 centímetros de profundidad y enterrándolos completamente. En esta fase no aplicaremos riegos abundantes hasta que salga la planta y la flor (1 o 2 veces por semana). Para las plantas en macetas deberemos plantarlas a finales de primavera y regarlas durante dos días para asegurarnos que enraizan perfectamente. En el caso de las semillas, deberemos sembrarlas a principios de primavera y transplantarlas a finales de esta estación.

 

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FLORACIÓN Y TUBÉRCULOS

Para asegurar una floración abundante deberemos cortar los ápices centrales de crecimiento. En cambio, si queremos flores grandes deberemos cortar los tallos laterales y dejar el central. El riego también deberá ser abundante (diario, si no llueve) evitando mojar el follaje y siempre asegurando un buen drenaje. Cuando lleguen los primeros fríos y se marchite la planta, deberemos cortar los tallos a unos 15 centímetros del suelo y desenterrar cuidadosamente los tubérculos. Una vez secos, los guardaremos en un lugar fresco pero a salvo de las heladas y…. ¡ya los tendremos listos para la primavera siguiente!