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Boletín

Especial Rosas

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La rosa es la más popular y conocida de las flores. Allá dónde vayamos vemos alguna de sus variedades, no hay casi ningún ramo sin rosas, pocos son los jardines que desprecian su presencia. En momentos determinados se ha convertido en todo un símbolo y nos sirve a los humanos para demostrar nuestros sentimientos de manera muy concreta.

Le hemos dado significado a su color, nos deleitamos con su olor, apreciamos sus texturas, pétalos de
terciopelo o sedosos, de pitiminí o cíngaras, y a pesar de ser tan comunes, son unas auténticas desconocidas. Porque, ¿De dónde viene esta flor? ¿Cuál es su historia? ¿Quién la extendió por todo el mundo? ¿Cómo ha conseguido sobrevivir a lo largo de los siglos? Vamos a descubrirlo!

Historia
La primera noticia de  la existencia de rosas se remonta a unos fósiles descubiertos en las Montañas Rocosas de los Estados Unidos de América que datan del Paleolítico, es decir, de hace aproximadamente 35 millones de
años. Otros muchos de los estudios atribuyen su origen a Asia y más concretamente a China, país que siempre ha sentido un culto y devoción especial hacia esta flor. Ya en el 3000 ac existen documentos con motivos florales donde aparecen claramente las rosas, pero no fue hasta bastante después que la reina de las flores fue introducida en Europa. Si Homero, hacia el año 800 ac referenciaba su perfume en una de sus obras, es de suponer que la rosa ya era conocida en el viejo continente, pero hay otras versiones que aseguran que primero fue introducido su aceite esencial y que posteriormente vino la flor, y su cultivo.

El triunfo en Roma

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Roma fue, sin lugar a dudas, el imperio de la opulencia y la rosa, una de las flores más soberbias y perfectas, encontró en ese mundo su espacio ideal. La rosa se convirtió en un producto de culto, de lujo y se le encontraron múltiples usos, algunos de los cuales aún persisten hoy. Las bacanales, o fiestas romanas donde se comía y bebía hasta más allá de la saciedad, estaban decoradas con pétalos de rosas por doquier. En los baños, en los techos, la rosa era un detalle omnipresente. Era la asociación directa entre la rosa y el poder. Incluso Cleopatra en sus encuentros con Marco Antonio, las usaba para impresionarlo. Con la caída del Imperio, cayó también el uso y omnipresencia de las rosas, que fueron arrinconadas en los jardines de monasterios, dónde se fueron descubriendo sus propiedades curativas.

Más allá de la belleza
La rosa pasó de ser un elemento decorativo a convertirse en un básico de cualquier botiquín. Según la época, la rosa estaba indicada para las menstruaciones dolorosas y muy abundantes y contra todo lo que tuviera que
ver con hemorragias. También se usaba para menguar los dolores abdominales, de cabeza, o incluso de garganta. En general y a lo largo del tiempo se ha confirmado que la esencia de rosas influye contra el estrés y el nerviosismo, y su  fruto es una fuente rica en vitaminas A y C.

Nueva emergencia
El barroco y el Rococó, los viajes o el nuevo mundo, también influyó en la evolución y nueva emergencia de esta flor que llenó miles de cuadros, decoró vajillas, paredes, ropa de cama y vestidos en las cortes. Paralelamente
fueron naciendo variedades fruto de la investigación. Las compañías europeas, en sus expediciones a Asia, volvieron a traer infinidad de nuevas cepas que poco a poco fueron echando raíces en Europa.

Y de ahí a nuestros días
¿Quién no ha recibido una rosa? Las hay allí dónde vayamos: silvestres, rojas, teñidas, de cáliz pequeño, de más de cien pétalos. La rosa, con sus virtudes y su belleza ha traspasado hoy fronteras y se ha convertido, sin lugar a dudas, en la reina de las flores y en la protagonista de muchas fiestas: Sant Jordi en Cataluña, el baile de la rosa en Mónaco, todas ellas fiestas alegres que dan el toque de distinción a la verdadera y única protagonista de muchos jardines: la rosa.

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Guia práctica de variedades
Podríamos hacer muchas clasificaciones de rosas pero en esta ocasión nos centraremos en algunas peculiaridades que nos harán decidir cuál de las especies deberemos escoger para nuestro jardín, en función de nuestras expectativas.

Si lo que queremos son rosas de larga floración, es decir, que mantengan las flores a lo largo de varios meses, deberemos elegir las rosas híbridas de té o las variedades chinas, como la Alec’s Red, la Amber Queen o la Dawn Chorus.

Si buscamos rosas resistentes a las plagas, deberemos inclinarnos por las rosas modernas como la Abraham Darby, la Heritage o la Callita Officinalis. Hay también rosas polifacéticas, es decir, que se pueden plantar en
cualquier sitio. En este caso podremos fijarnos en la curiosa Eye Saint, que resiste los cambios climáticos y resulta llamativa como arbusto, o la Elizabeth Harkness, una robusta y saludable flor que vive prácticamente en cualquier lado.

Pero si lo que más nos gusta de las rosas es su olor, su fragancia y, por qué no, su color, una de las mejores opciones es la Baronne Edmond, una flor de perfume intenso que tiene muy fácil cultivo y que destaca por su color rojo intenso y un envés blanco plateado.

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Como cuidar las rosas en primavera?

1. En primer lugar, si tenemos rosales de años anteriores, deberemos podarlos de manera severa, eliminando todo el ramaje estropeado. En principio, se debe practicar un corte de 6 a 8 mm por encima de los brotes.

2. A continuación, deberemos aplicar un acolchado para que la planta reanude su actividad. Esta técnica, que consiste en esparcir de 5 a 10 cm de hojarasca, corteza o similar alrededor de los arbustos, estimulará su crecimiento.

3. Abona la tierra a partir del segundo año de vida del rosal con nutrientes adecuados para que la planta tenga vigor y fuerza.

4. Riega dos veces por semana.

5. Ojo a las plagas. Ten mucho cuidado y atácalas inmediatamente cuando aparezcan.