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Boletín

El cuidado del bonsai

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¿Quién no ha tenido o ha visto un bonsái en algún momento de su vida? Estos árboles miniaturizados nos transportan a un mundo mágico que evoca la tranquilidad de la vida pausada del Japón tradicional. Pero su visión también nos recuerda lo frágiles que son estos árboles enanos y la necesidad de unos cuidados, no diferentes que los de cualquier otra planta, pero sí más constantes.

  

Además, los cuidados específicos para cada especie y variedad deberán ser diferentes. Los principales aspectos que deberemos tener en cuenta son:

 

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Sustrato: esencial para asegurar, como siempre, un buen drenaje. Si tenemos ocasión de tener que hacer el sustrato nosotros mismos, deberemos hacerlo combinando elementos de diferente tamaño de grano (arcilla granulada, tierra vegetal, gravilla fina o lava volcánica). Estos materiales se colocarán de forma que los de grano más grueso queden en la parte inferior de la maceta mientras que los más finos serán los que ocupen los estratos superiores. Si ya tenemos el bonsái con su sustrato deberemos tener en cuenta que normalmente éste sustrato es pobre en nutrientes y que, por tanto, deberemos aportar todos los nutrientes mediante el abonado.

 

Ubicación: a menos que se trate de especies exóticas tropicales, deberemos cultivar nuestro bonsái en el exterior. No los pondremos directamente sobre la tierra sino que lo haremos sobre otra superficie (mesa, piedra, banco) que evite el enraizamiento fuera de su maceta. Requieren un espacio aireado y soleado, pero con su debida protección, es decir, mejor semisombra y resguardado tanto de viento como de lluvia fuertes. También deberemos protegerlos contra las heladas ya que podrían afectar a sus raíces.

 
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Soporte: en realidad será la forma y la estética final del bonsái lo que nos definirá el tipo de maceta que usaremos. El equilibrio visual nos dirá qué contenedor usamos.

 

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Riego: como es sabido, es el cuidado primordial que requiere el bonsái. El aporte de agua es necesario durante todo el año, siempre que la tierra esté seca y haciéndolo con cuidado para no levantar el sustrato. Deberemos dejar empapar todo el recipiente hasta que el agua salga por los agujeros de drenaje. Elegiremos el momento del día de temperatura más moderada para evitar heladas. Hay que controlar la calidad del agua: deberemos dejar evaporar el cloro antes de regar. Para agua muy calcárea podemos aportar hasta dos gotas de vinagre por litro.

 

Abonado: esta operación también deberá realizarse con el mayor cuidado. Normalmente, los períodos de abonado son dos al año, en otoño y en primavera. Aportaremos el abono cada dos semanas aproximadamente. Los abonos adecuados para bonsáis acostumbran a ser pobres en nitrógeno y, generalmente, los de tipo orgánico son más recomendables que los químicos porque favorecen la actividad microbiana en beneficio de la planta. En cuanto al tipo de abono, es preferible el sólido al líquido ya que asegura el aporte de las dosis exactas.

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A pesar de todos estos consejos, los cuidados para los bonsáis son tan específicos que a menudo deberemos recurrir a personas expertas o más experimentadas para asegurar el éxito de nuestro bonsái.