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El sol y el buen tiempo han llegado a nuestro jardín o terraza. Es el momento de disfrutarlos, pero también es la época en la que tenemos que estar más pendientes de la meteorología. Un calor extremo puede asfixiar nuestras plantas, aunque hay algunos buenos trucos que harán más llevadera esta circunstancia.
Además, la primavera suele ofrecer bruscos cambios de temperatura ambiental, hecho que nos podría ocasionar un desequilibrio hídrico y, en consecuencia, una desecación de todo lo que tengamos plantado. En las terrazas, solemos disponer las plantas cercanas a los muros o paredes. Este error conlleva malas experiencias para nuestras flores y plantas, puesto que el calor que absorbe cada pared o muro durante el día, lo libera durante la noche. Si además queremos proteger el suelo o la tierra de las macetas de la desecación, podemos hacerlo con paja, corteza de árbol o algún otro elemento que cubra la superficie y evite la evaporación del agua. En este caso deberemos estar también atentos a los hongos, que suelen aparecer con los excesos de humedad. Para conseguir evitar el sofoco de las plantas también servirá que dispongamos de zonas de semisombra, como las que pueden proporcionar las pérgolas, ya que tamizan el sol y evitan la exposición total de la planta durante muchas horas. Si nuestra terraza está orientada totalmente al sur y, por lo tanto, disfrutamos de sol todo el día, será imprescindible elegir las plantas que soporten temperaturas extremas en detrimento de las que son más sensibles al calor. Más vale prevenir que curar Si ya tenemos experiencia en nuestra terraza de años anteriores y sabemos que las plantas padecen de bruscos cambios de temperatura durante esta época, podremos prevenirlo siempre que mantengamos el suelo húmedo y dispongamos de algún sistema de hidratación aéreo. Evidentemente deberemos evitar siempre las horas de máximo sol para regar. Cabe recordar que las plantas que resisten mejor el calor son, entre otras, las aromáticas. Tampoco irá mal que, desde un principio, usemos el sistema del acolchado (cubrir con corteza o paja la tierra alrededor de la planta). Para mantener el suelo hidratado, deberemos regar a menudo o utilizar agua de liberación lenta, disponible en muchos centros de jardinería o gardens. Cuando hay que curar Si el mal ya está hecho, todo no está perdido. Aún podremos salvar algunas especies afectadas por un golpe de calor. En primer lugar, deberemos seguir dándole cuidados especiales a la planta maltrecha, como garantizar su hidratación y evitar la exposición total al sol durante muchas horas. Si en un par de semanas la planta no da señales de rebrotar o de rehacerse por sus propias fuerzas, deberemos podar las partes afectadas. Esta acción puede ser un aliento de vida para las plantas, especialmente para árboles y arbustos, aunque no se garantiza su efectividad al 100%. Consejos útiles: • Evitar disponer las plantas cerca de un muro, pared o amplia superficie vertical. • Elegir plantas fuertes, adaptadas a nuestro medio • Mantener un grado de hidratación óptimo • Vigilar si salen hongos • Usar el sistema de acolchado para mantener la humedad del suelo • Mantener el césped más alto de lo normal para que él mismo se haga sombra • No cortar las flores marchitas, pues harán sombra a los cogollos
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