Ciclamen, floración invernal |
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Su nombre procede del griego Kyclos, que significa circular, y hace referencia al pedúnculo de las flores de algunas especies que se enrosca cuando granda. De todas formas, reconocerás fácilmente un ciclamen porque esta provista de un gran tubérculo, del que emergen varias hojas carnosas de forma acorazonada, de color verde oscuro y manchadas de verde glauco en el centro. Por la cara inferior las hojas son rojizas y se sostienen mediante largos pedúnculos. Sus flores van desde el blanco al rojo vivo, pasando por todas las tonalidades. Son onduladas y ribeteadas y cuentan con cinco pétalos vueltos hacia atrás.
El Ciclamen es, seguramente, la planta más bella de las de floración invernal, aunque puede llegar a ser la más decepcionante, pues se marchitará casi ante tus ojos. Para evitarlo, deberás tener en cuenta algunos cuidados básicos. En primer lugar, es necesario que se aclimate al hogar nada más comprarla. Por ello deberás mantenerla primero en una habitación fresca con un elevado grado de humedad. Y es que cuanto más baja sea la temperatura más durará. Si quieres un buen truco, coloca la maceta sobre guijarros mojados o dentro de otra maceta más grande con turba húmedo. De esta forma, te durará varios años en condiciones correctas, pese a que las flores tienden a disminuir de tamaño con la edad de la planta.
Pese a que los primeros días, mientras se aclimata, deberás mantenerla en el lugar de máxima sombra posible, después búscale una situación donde nunca le de la luz del sol directamente, es decir, preferiblemente sombría. La temperatura también deberá ser fresca. Respecto al riego, el Ciclamen exige la moderación, evitando el exceso de agua en el fondo del tiesto. De hecho, esta planta más que agua necesita un ambiente húmedo. Por ello, te será muy útil cualquier sistema que permita que sea la planta la que beba bajo demanda, como las jardineras de auto riego, por ejemplo. En cuanto a la tierra, hazte con un substrato que drene perfectamente, compuesto por una gran parte de arena, preferiblemente silícea ya que es ácida. También añádele tierra de hojas, un poco de turba y tierra sana de jardín. Siguiendo estos cuatro consejos básicos el Ciclamen es una de las plantas más fáciles de mantener.
Las altas temperaturas pueden hacer de tu Ciclamen una víctima de un golpe de calor. Sus hojas se amarillearán y empezará a marchitarse. Evítalo ubicándola en un sitio correcto. El color amarillo de las hojas también puede ser debido al exceso de cal en la tierra o al riego con aguas calizas. En ese caso, utiliza abonos ácidos y quelatos de hierro. Si, en cambio, das con manchas en forma de polvillo blanco en las hojas, combátelas con un fungicida antioidio. En ocasiones, tu Ciclamen puede ser atacado por hongos del género Phyllostica. Lo detectarás por la aparición de grandes manchas marrones oscuras y hojas secas. Aplica también un fungicida especial. Finalmente, es también muy habitual el Botritis, es decir, que los peciolos de las hojas y las flores se desarrolle un moho de color ceniciento. En ese caso, evita mojar las plantas al regar y arranca y destruye las hojas en cuanto observes las primeras mancha del moho. Piensa también que las pulverizaciones también pueden contribuir a evitar la propagación del hongo.
El ciclamen es una planta bella por naturaleza, fácil de cuidar y de floración invernal. Excelente, pues, como elemento ornamental. Pero si piensas en ella como regalo, ten en cuenta que en el lenguaje de las plantas el Ciclamen es sinónimo de desconfianza!
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