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El aumento de calor propiciado de manera artificial por las calefacciones en el interior de los edificios resulta sumamente perjudicial para nuestras plantas. La calefacción, aparte de calentar las diferentes estancias, reseca el ambiente de las casas, lo que provoca alteraciones en las plantas. Hoy te damos algunos consejos para que tus plantas no sufran la calefacción.
¿Qué ocurre con la calefacción? Cuando llega el frío, ponemos la calefacción y nuestras plantas se ven obligadas a transpirar una mayor cantidad de agua, debido al aumento de la temperatura. Por ello, es necesario vigilar más los riegos y espaciarlos, debido a que la mayoría de nuestras plantas se encuentran en periodo de reposo y no necesitan demasiada agua. Un buen consejo es que palpes de vez en cuando el sustrato y las riegues cuando aprecies que está seco. No conviene regar todas las plantas a la vez y de forma rutinaria, porque dependiendo de su ubicación puede que el calor de la calefacción les afecte en mayor o menor medida. Por otra parte, contrarrestarás la falta de humedad ambiental colocando las plantas juntas, pulverizándolas con agua y poniendo un cuenco o cualquier recipiente lleno de agua cerca de ellas. Además, si puedes, apaga la calefacción por la noche, porque el hecho de mantener la temperatura más baja durante esta parte del día ayudará a los ejemplares a pasar el invierno en mejores condiciones. Piensa que la temperatura ideal para los ejemplares de interior oscila entre los 16 y los 18 ºC. Si no lográs mantener esta horquilla, las mayoría de tus plantas se resentirán, porque las obligarás a crecer cuando no disponen de luz suficiente.Finalmente, te recordamos que cuando se ha puesto la planta en un cuarto muy caluroso, se la estará exponiendo a un gran ataque de acaros que causarán estragos en la planta, pues ellos se vuelven más activos y más fuertes en los ambientes cálidos. Plantas para la oficina Aunque no lo parezca una oficina puede llegar a ser un lugar bastante desagradable para las plantas de interior ya que las condiciones que se alcanzan casi nunca son parecidas a las que podemos tener en nuestras casas. En una oficina suele hacer mucho calor en invierno debido a la calefacción, frío por el aire acondicionado en verano y las corrientes de aire son más contínuas. Pero el mayor problema es la iluminación: a la poca luz que entra por la ventana y la no muy adecuada luz de los fluorescentes, hay que añadir períodos de oscuridad los fines de semana o puentes festivos en los que no hay nadie en la oficina. Pese a ello, no te conformes con un pequeño cactus encima del monitor del ordenador hay muchas más plantas que pueden resistir las condiciones adversas de una oficina. Algunas buenas opciones son: Aspidistra, Aglaonema, Drácena, Kentia, Palmera bambú, Espatifilo o Cheflera. Y recuerda: lo más importante en una oficina es la luz y la sequedad ambiental. Pulveriza con agua las plantas que tengas de vez en cuando.
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