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Un estallido de pequeñas flores puede adornar tu terraza o jardín si confías en la plantación de la Abelia floribunda, una especie arbustiva englobada en el amplio género de las chinensis que puede llegar a florecer hasta el próximo otoño.
Clarke Abel fue un médico que trabajó en China al cual se le atribuye el descubrimiento de la variedad Chinensis, un arbusto del que hoy se conocen alrededor de 22 especies distribuidas por Asia central, Afganistán, pasando por el Himalaya hasta el este del continente. A pesar de eso, la Abelia Floribunda fue descubierta en América, más concretamente en Méjico, dónde se han descubierto otras dos especies de Chinensis. CARACTERÍSTICAS La Abelia floribunda es un arbusto que puede alcanzar hasta los tres metros de altura. Tiene un follaje muy tupido y atractivo, incluso sin flor. Sus pequeñas flores perduran a lo largo del verano e incluso en el otoño, por lo que representa una especie muy adecuada para plantar en espacios donde siempre queramos tener un punto verde o en flor. Cuando está sin flores, este arbusto es perenne, aunque en las zonas frías puede llegar a perder las hojas. Por sus características también es muy habitual encontrarla formando tupidos setos de separación en jardines o como fondo decorativo de terrazas. CONDICIONES La Abelia florensis debe situarse siempre a pleno sol. No soporta bien las temperaturas altas extremas y reacciona mal ante las corrientes de frío, ya que su hábitat predilecto son las temperaturas medias- altas. El suelo dónde debemos plantarla debe ser fértil, preferentemente no calizo y especialmente bien drenado. Sus ramas, que pueden llegar a alcanzar entre 1.5 y 1.8 metros, deben podarse una vez concluya la floración. En este momento deberemos centrarnos en los tallos viejos y en aquellos que emergen del suelo. Una de las características más valoradas de la Abelia Floribunda es su gran capacidad de adaptación al poco terreno, es decir, su cualidad de poder agarrarse a suelos poco profundos, por lo que la hace una buena opción a considerar si estamos ajardinando una terraza. FLORACIÓN Las flores de la Abelia Floribunda son la tarjeta de presentación de esta planta que incluso lleva en su nombre escrito la condición de “floreada” o con mucha flor. Tienen una forma campaniforme y podemos encontrar dos colores muy característicos: el blanco y el rosado. Por lo general desprenden un agradable aroma y nacen solitarias o agrupadas en el extremo de las ramas. Como los brotes se suelen agrupar en ramillete, su peso hace que las ramas cuelguen levemente. Sus cálices coloreados se perpetúan en el fruto, por lo que la planta, cuando pierde la flor, suele adquirir un aspecto muy peculiar.
CUIDADOS La Abelia Florensis agradece el riego y la nutrición con feritilizantes a partir de la primavera. Su método de multiplicación es mediante los esquejes y el tiempo ideal para practicarlo es entre julio y agosto. El primer invierno de los esquejes enraizados debe pasar su primer invierno a cubierto, en un lugar fresco. El riego que requiere la Abelia Floribunda es medio, aunque en verano deberemos vigilar que no quede muy seca.
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